Cuando Marta entró en la menopausia sintió que su cuerpo había cambiado de repente. Dormía peor, tenía más hambre y empezó a ganar peso sin entender por qué. Al principio lo vivió como una pérdida de control. Con el tiempo comprendió que su cuerpo no estaba fallando, simplemente estaba entrando en una nueva etapa que necesitaba otros cuidados.
Durante la menopausia disminuyen los niveles de estrógenos, lo que influye en el metabolismo y la composición corporal. La evidencia científica muestra que la pérdida progresiva de masa muscular y los cambios hormonales pueden favorecer el aumento de grasa abdominal. Sin embargo, la alimentación y el estilo de vida pueden marcar una gran diferencia.
Un patrón de alimentación equilibrado, con suficiente proteína, fibra y grasas saludables, junto con actividad física regular, ayuda a mantener masa muscular, mejorar la saciedad y estabilizar la energía.
Marta dejó de buscar dietas rápidas y empezó a construir hábitos sostenibles.
Plan sencillo para empezar:
- Incluye proteína en cada comida.
- Prioriza alimentos ricos en fibra.
- Reduce azúcares y ultraprocesados.
- Mantén actividad física regular, especialmente fuerza.
- Cuida el descanso y el estrés.
?? Si estás en esta etapa y quieres ordenar tu alimentación sin dietas estrictas, puedes empezar con herramientas prácticas como las que encontrarás en Dieta con Cabeza.