Comer con cabeza no significa hacerlo todo bien.
Significa hacerlo con sentido.
Es entender que:
- No todos los días son iguales.
- No todas las personas necesitan lo mismo.
- No todo se arregla con fuerza de voluntad.
Comer con cabeza es:
- Escucharte.
- Organizarte.
- Adaptarte
Es dejar de copiar lo que “funciona” a otros y empezar a construir algo que encaje contigo.
Cuando bajas la exigencia y subes la coherencia, el cambio deja de ser una lucha.
Y eso, paradójicamente, es lo que lo hace sostenible.