Enero es el mes con más inicios… y más abandonos.
¿Por qué?
Porque muchas dietas parten de una premisa equivocada:
“Si me exijo más, conseguiré más”.
En realidad, suele pasar lo contrario.
Después de un periodo intenso, empezar con:
- Restricciones
- Prohibiciones
- Normas rígidas
- Solo añade más presión.
El problema no es la falta de motivación.
Es que el planteamiento no encaja en la vida real.
Los cambios que duran empiezan más suaves:
- Menos ruido
- Más orden
- Decisiones asumibles
No necesitas sufrir para cuidarte.
Necesitas una forma de hacerlo que no te agote.