La fuerza de voluntad está sobrevalorada.
Nadie sostiene un cambio solo a base de motivación.
Lo que realmente ayuda es:
- Saber qué comer.
- Tener opciones pensadas.
- Reducir decisiones.
- Cuando todo depende de “portarte bien”, fallas.
- Cuando hay estructura, descansas.
Comer mejor no debería depender de cómo te sientas ese día.
Debería ser lo suficientemente sencillo como para hacerlo incluso cuando estás cansada.
Y eso no se consigue apretando más, sino organizándote mejor.